Mapa del Stock-lón
El año pasado ya invadió el paseo la feria Logrostock, y debió ser tan rotundo el éxito, que se repite en estos días una nueva edición. Entre aquel éxito (y seguro que éste) y la indignación que me produce ver durante tres semanas patas arriba el citado paseo, debe ocurrir algo que debo meditar en blogz alta.
En San Mies precisamente alababa la exquisitez de algún encargado de montar la exposición itinerante de Manolo Valdés.
Cruzar estas dos semanas de montaje y otra más de desmontaje el Espolón produce auténtica desazón a este humilde creyente del habitar de dios en el detalle, como bien explicaba en el post miesino.
Este Expo-lón (ya parece en firme que estamos ante un nuevo descampado ferial) o Ex-polón (porque es evidente que ha perdido todo su sentido de ágora) ya está absorbido por el idiota mundo del parque temático, mundo Disney, globalización o como lo queramos llamar (claro, que peor lo tienen los maños con su Las Veganegros).
Y me pregunto.
Por qué tiene que ubicarse un mercadillo en el Espolón? De siempre los mercadillos se han colocado en descampados próximos a las ciudades, en superficies de aparcamientos de estadios de fútbol o similares, salvo el rastro y algún otro.
Por qué un mercadillo tiene que ocupar-invadir el centro más representativo de la ciudad durante tres semanas? De siempre, los mercadillos se montan a las 6 de la mañana y para la hora de comer no queda más que la basura generada.
Por qué los comerciantes tienen que vendernos todo su stockaje en el Espolón? No era más fácil montar una campaña que durara tres semanas de "derribos Arias" cada uno en su tienda? Esto favorecería conocer la ciudad, pasearla, y el negocio sería el mismo. Así se hace con el festival de la tapa y el crianza, que además de cogerla, haces ciudad.
Acabarán los de los bares haciendo su pincho-stock? No os riais, en Burgos ya lo hacen. En la Plaza Mayor!
Podremos los arquitectos montar nuestro proyecto-stock? Con la de proyectos truncados que tenemos en los cajones, llenamos una feria de éstas.
Para que sirve el recinto ferial de Albelda?
Quién se forra con todo esto? Lo imagino.
Cuántos votos se consiguen? Ni idea, pero vaya sacrificio el que debe hacer la ciudad.
Cuántas tonterías vamos a leer en los periódicos? Muchas.
Quién lo paga? Lo sé, nosotros.
Quién lo sufre? Yo desde luego y durante tres semanas.
Qué hay del gusto, el detalle o la estética? Véase el reportaje fotográfico.




Nos debe ir la marcha.
Ya me diréis, pero a mí me parece que el caballo del general cada vez tiene más hinchados los huevos. Si cabe.