Coged cualquier foto al azar que hayáis hecho en algún evento público y fijaos bien, seguro que os pasa como a mí.

Con tantos Reyes Magos, la era digital ha conquistado la calle ya hace años. Ya no son los turistas, es todo dios que se convierte en un reportero accidental a la mínima de cambio, sacando del bolsillo sus pequeñas digitales o los móviles. No importa la edad.

En ésta, conmigo y sin contar los que estaban alrededor que no salen en la imagen, cinco. Y total para qué? Dos lechuzas atadas y cuatro vallas mal tiradas, qué interés pueden tener?
En cuántas miles de fotografías apareceré como personaje de bulto?
Si fuera cierto aquello de que las fotos roban el alma de las personas retratadas, explicaría la borregez con la que nos movemos por la vida, haciendo fotos como tontos al primer pajarraco que nos pongan delante con cuatro vallas y cualquier estupidez de festival de lo que sea.
Por cierto, año nuevo, evento nuevo, "Logroño 2010, ciudad de las personas".
Apostemos a ver de qué hay que disfrazarse esta vez... para fotografiarlo, claro.