miércoles, 17 de abril de 2013

Orden (de búsqueda y captura) de Calatrava

Hubo una época en que la Orden de Calatrava

(y Don Santiago de Valencia su máxime representante)


fue explicada,

celebrada, 


aplaudida por y simbólica del, poder político, 


 consagrada y publicada,


hasta que la crisis le convirtió en el chivo expiatorio de todos los males, y ahora todo son mofas y chistes del Caballero, 


 


 promovidos por los propios políticos que le encumbraron, los periodistas especializados que le santificaron, los compañeros que siguieron sus pasos y que ahora renuncian a sus pompas y sus obras y público en general que se suma a cualquier algarabía.

Y una vez que hay alguien al que tirarle las piedras, todos aprovechan la situación para lanzarle más de forma impune, incluso los diarios de provincias en las noticias de comarcas.


Así que, al pobre Don Santiago no le queda más remedio que tender sus manos y

dejarse arrestar.
 

Pero que quede claro, él tiene su culpa, su gran culpa, pero la responsabilidad del irreversible destrozo arquitectónico nacional de las últimas dos décadas, la tenemos los arquitectos, los políticos y la prensa especializada. No me cabe la menor duda.




2 comentarios:

sPyP dijo...

Muy bueno, muy bueno, muy bueno.

juan diez del corral dijo...

Joder, no me había fijado en los bolardos que han puesto en el camino que lleva a las Bodegas Isios. Porque está en Alava y no en la Rioja que si no lo adjuntaba de iñmediato a la candidatura de los viñedos patrimoño de la Hermanidad.