
Más tarde, en el convite, una buena amiga me certificó mi buena y democrática presencia, al solicitarme muy en serio que me presentara para alcalde.
Le estuve dando vueltas esa misma noche bajo los efectos del alcohol de la fiesta y el mareo de tanto baile y no llegué a ninguna conclusión.
Un par de días más tarde, tras analizar la crisis profesional y sobre todo tras ver este vídeo que circula por internet, lo tuve claro.
Me presentaré a Decano si tengo suficiente apoyo en los comentarios de este post.
La pelota está en vuestro tejado.
Yo traje ya tengo.